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AMAZONIA: Homenaje a Soto

…Lo que más me asombraba era el inacabable mimetismo de la naturaleza virgen.

Aquí todo parecía otra cosa, creándose un mundo de apariencias que ocultaba la realidad,

poniendo muchas verdades en entredicho…

Los pasos perdidos

Alejo Carpentier

 

La brocha se desliza suavemente sobre la superficie, lista ya previamente imprimada en blanco para que el color pudiese quedar macizo y con profundidad. Es un trabajo de meditación profunda, donde el tiempo y el espacio desaparecen frente al color. ¿Quién podía imaginar que el matiz -producto de realización sensible- pudiera despertar tantas sensaciones a medida que paso a paso, capa a capa se aplica? ¿Cómo poder descodificar sus sensaciones que afectan este cuerpo biológico si lo hace a través de una lengua cifrada, no verbal que se traduce en tantos símbolos y se metaforiza en nuestro cuerpo emocional, cultural,  social e íntimo?

Paso a paso, capa a capa, se precisa el ritmo del ritual fragmentado en el tiempo, y el diálogo presente entre la obra y su realizador determinará cuál será la última aplicación y así la delicadeza que embriaga la mórbida superficie del color sin que nada dañe su inmaculada perfección, será la voz que determine que la obra ha concluido.

Junto con la calma que nos brinda la catarsis del trabajo de realización sensible, se inicia una etapa lúdica donde la multiplicidad de colores dispuestos todos sobre la mesa nos brindan un universo de emociones. En este entorno policromático su cuerpo materializa, sus sentidos y sensaciones y procede a agruparlos de una manera aparentemente casual sin poner en evidencia que las vivencias y experiencias del Amazonas son la clave de su ordenamiento.

A medida que el caos va perdiendo cuerpo y cediendo orden a la obra fragmentada, en la mesa, los recuerdos de sus viajes van saliendo del desintegrado inconsciente a fusionarse en una multiplicidad de imágenes y experiencias vividas trasportándolo a disfrutar nuevamente del inmenso Amazonas.

… Miré el reloj y ya habían pasado muchas horas desde que tomamos el vuelo del hidroavión. Habíamos dejado atrás la compleja masa urbana de Manaos frente al Rio Negro que dejaba deslumbrar todavía los vestigios de la opulencia del caucho. Después de nuestra última parada en la ciudad de Barcelos, la selva amazónica se volvía eterna en ese océano verde de exuberantes árboles. De vez en cuando la mancha verde era interrumpida por el claro de un río que la cortaba de una manera tan exacta que parecía realizada con un instrumento filoso. Las múltiples tonalidades de verdes eran interrumpidos de vez en cuando por los brillantes colores rojos, azules y amarillos de las guacamayas, que revoloteaban como delfines con sus estruendosos cantos de sirenas en ese océano vegetal….   (Conversaciones con el artista)

Al igual que en sus recuerdos, los verdes formaban también un vasto océano sobre la mesa: verdes claros, verdes oscuros, verdes manzanas, verdes grises, verdes amarillos, verdes azulados combinándose de una manera también orgánica y salpicada por guacamayas que con sus brillantes y contrastantes colores corroboraban una vez más las teorías de la inestabilidad óptica del color.

Es mágico e inimaginable todas las combinaciones que pueden hacerse, no existe patrón u orden que uno pueda establecer con anterioridad para la selección o agrupación de los matices y la inmensidad de posibilidades van haciendo mella en la toma de decisiones, ya que todo funciona, todo sirve, todo es bello en este vasto e inmenso universo del color.

De alguna manera, siempre termina uno regodeándose en el alma para buscar las posibles soluciones, uno la hurga, la escrudiña, la palpa y tarde o temprano los recuerdos vuelven a aparecer para dar la clave secreta de lo indescifrable.

…Habíamos salido muy temprano de la barcaza del hotel, era inimaginable que en el medio de la nada como diría Rómulo Gallegos, «de más lejos que más nunca» pudiéramos tener un lugar tan confortable. Era como un tren que desfilaba río arriba y río abajo serpenteando nuestros pasos.

Era ya casi medio día cuando la vimos aparecer en la quietud de la inmensidad rompiendo de una manera abrupta el silencio de la selva, ese silencio que en su inmensidad nos atrapa y nos absorbe, ese silencio que nos lleva a la contemplación y al éxtasis como un monje Zen.

Habíamos almorzado un excelente pavón. Descansaba mientras observaba el devenir de las aguas y disfrutaba del paisaje cuando alguien lanzó restos de arroz del almuerzo en el agua. Mis ojos no podían creer la diversidad de colores que salieron a flote, y como fuegos artificiales en el firmamento los colores danzaban a la luz del agua en cada estallido del arroz. Un espectáculo como pocos había visto….  (Conversaciones con el artista)

Son inimaginables los recursos que utiliza el alma en este quehacer lúdico de tratar de vislumbrar dónde y qué efecto produce éstos o aquéllos colores y   dándose cuenta que dependiendo donde los agrupe, ellos mismos pueden ser percibidos de diferentes maneras a nivel sensitivo. Esto me lleva a pensar que   esta capacidad subversiva que tienen, al igual que al artista, fue lo que atrapó a uno de los creadores más importante del Cinetismo, el maestro Jesús Soto (1923-2005).

En Soto y en su vasta producción realizada sin vacilaciones ni contracciones,   podemos encontrar planteamientos y materiales sorprendentes y poco usados antes en la creación de una obra de arte que son de vital importancia, ya que la obra de Rubén Núñez incursiona sobre estos mismos caminos tales como el espacio como elemento físico de valor plástico, el tiempo y sus captaciones e inclusive el tiempo elástico que existe entre el hombre y la obra y una de la más importantes, el espectador que ya no solo es un simple observador ajeno al ejercicio de arte sino que participa activamente formando parte de ella dándole acción a la misma.

Además del color, otro recurso que utiliza Núñez, es la incorporación de tramas en la obra. Técnica que le es familiar ya que en su trabajo, ha estado rodeado de tramas y puntos que son el fondo casi imperceptible de los cheques que la compañía donde trabaja imprime. Al igual que Soto, la utilización de esta táctica para crear vibraciones en contraposición del color hace que su quehacer dialogue directamente con una de las series más importantes Los cuadrados vibrantes entre 1957 y 1962.

Este legado que nos dejó el maestro Soto es inagotable; es una veta que Núñez, al igual que muchos otros artistas, pueden seguir explotando e indagando dentro del movimiento Cinético. En su caso poder seguir transitando por este maravilloso camino del arte descubierto a través de su hija Cristina y poder plasmar a través del color todas las experiencias de vida que le ha dado la selva amazónica y le ha permitido revelar el mundo que envolvió a uno de los grandes maestros del arte como lo fue Jesús Soto.

 

Daniel Briceño

Caracas, marzo 2017

 

 

 

 

Mi interés por las Artes plásticas es el resultado de las experiencias compartidas con mi hija Cristina Núñez durante el desarrollo de su carrera artística. Las visitas al taller de Cristina me fueron incorporando en el maravilloso mundo de la creación, allí donde se es libre de ser absolutamente arbitrario, donde el único norte es la emoción que proporciona la obra que está en proceso.

No estuve vinculado a estudios formales en Arte, no obstante, de mi experiencia  en la industria de las Artes gráficas, tomé el gusto por aprender a ver. Soy un apasionado pescador, un deportista incansable y esas actividades me llevaron a los lugares más bellos donde era imposible mantener la sensibilidad visual dormida. Los peces y las aves del Amazonas, de los llanos venezolanos, los corales de las costas del Caribe y tantas otras maravillas vividas significan hoy una fuente inagotable de combinaciones y matices.

En el trabajo he estado rodeado de tramas y puntos, colores y formas, que poco a poco se fueron transformando en lo que hoy es mi más fascinante interés: la práctica del arte. Un día decidí agrandar las tramas que son el fondo casi imperceptible de los cheques que la compañía donde trabajo imprime. Luego el movimiento de la superposición de tramas y la incorporación de puntos y colores dieron pie a las cajas que hoy compongo. Está de más decir que mis trabajos se mueven en el espectro que el Cinetismo hizo posible, la referencia a la obra de Jesús Soto y Carlos Cruz-Diez es evidente. La influencia de estos maestros está presente en todo aquel que ha tenido la dicha de apreciarlos.

En esta etapa de mi vida he conseguido una actividad que me ha permitido compartir con mi hija de un modo peculiar, donde ella representa la experiencia y yo al adolescente. No hay mayor inspiración que desobedecer sus consejos y hacer mis travesuras avalado por la arbitrariedad que caracteriza la creatividad. Hasta ahora no sé qué me da más placer, si terminar una pieza o compartir con mi hija en el taller.

No puedo imaginarme el arte como un proceso evolutivo. El paso del tiempo y el desarrollo del trabajo plástico no implica superación de trabajos anteriores. No es mejor Picasso que El Greco o viceversa. Sin embargo, en cuanto a la acumulación de información y a la aplicación de técnicas y materiales disponibles, cada obra es hija de su tiempo. En ese sentido mi trabajo no puede sino ser contemporáneo.  Se hermana con la modernidad en la síntesis geométrica de las formas y se vuelve hija de la contemporaneidad por los materiales que la componen.

 

Ángel Roberto Núñez

Fecha

Martes, Julio 4, 2017