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Los límites de la corporalidad

"Exposición colectiva que reúne el trabajo escultórico de egresados y estudiantes de la UNEARTE: Liz Bermúdez, Miguel Contreras, Pablo García, Shehaweh Gutiérrez, Carlos Jairran y Enderina Montiel bajo la curaduría de Rommel Hervez, quien en el texto de sala titulado La piel: límite de la corporalidad señala:

¿Quién podría darnos cuenta de la escultura contemporánea en Venezuela y qué planteamientos aborda ésta? ¿Cuál es la vigencia de la escultura tradicional en materialidad y en conceptos? Finalmente ¿Cuán involucrados están estos planteamientos escultóricos con el mundo incierto de hoy? Las respuestas a estas interrogantes pueden ser reveladas por un grupo de noveles creadores que convergen en la muestra colectiva Los límites de la corporalidad.

¿Qué nos plantean estos jóvenes escultores? Ellos crean posibles diálogos que se tejen entre sus objetos; el duo Shehaweh Gutiérrez y Carlos Jairran, proponen una metáfora del vacío; en el primer caso por la ausencia y fragmentación de partes del cuerpo, sugeridas por un vacío que revela una tensión –en reposo–, en el segundo caso, una seducción y presión entre materialidad corpórea y espacialidad. La segunda aproximación la realizan Miguel Contreras y Liz Bermúdez, quienes representan a seres famélicos que sugieren un denso peso corporal y un decaído reptar ¿Lo inerme? Y finalmente la dupla de Enderina Montiel y Pablo García, con obras que manifiestan cierta etericidad-elasticidad y reflejan –como imagen determinante– un sentimiento de aullido silente ¿La angustia? 

Toda la producción, imágenes y procesos, denota una estética del desgarramiento y de la fragmentación, pero atención, paradójicamente, esto no supone una desesperanza, al contrario, los cambios de esta capa corpórea –biológica y metafóricamente– son percibidos como maduraciones, crecimientos y trascendencia de la corporalidad interior. ¿Podríamos estar hablando de la experiencia de «crecer»?

La disciplina y el rigor –ritual– del taller les ha proporcionado elementos formales y conceptuales para estructurar un lenguaje que se expresa con propiedad. Polímeros y piedras, traducidos como la textura que recubre el cuerpo humano, se convierten en convergencia de esas inquietudes humanas, posible reflejo de una confrontación ineludible con la incertidumbre. La piel como territorio del límite exige ser desbordada y extralimitada. La posibilidad espiritual de «ser humano» está en aceptar el cambio continuo."

 

 

Fecha

Jueves, Marzo 23, 2017